viernes, 11 de enero de 2013

Tristeza, emoción y decepción.


Eva se secó las lágrimas con un pañuelo que manchó de maquillaje, se giró al cabo de unos segundos para ver marchar a Emilio, pero Emilio ya no estaba. De repente empezó a notar como su corazón latía con fuerza, casi se le salía del pecho. Tenía otra oportunidad.
En la tranquilidad de la noche que ya tocaba a su fin se adentró en la casa. La puerta estaba abierta como siempre, todo estaba como lo recordaba. Ya estaba cerca de él, pero no sabía como tenía que actuar. Los nervios le hicieron tener una extraña sensación de inseguridad, pero la emoción por volver a ver a su gran amor era más fuerte.
Dejó delicadamente las maletas en una habitación que utilizaba como trastero, luego se quitó los zapatos de tacón para no hacer ruido y se metió en el lavabo para retocarse el maquillaje. Se miró durante un buen rato en el espejo y asombrada vio como acababa de rejuvenecer unos años. A pesar de haber tenido siempre un rostro muy juvenil, ahora se veía casi como una niña, incluso sus pechos parecían más firmes de lo que recordaba. Se gustó y no pudo evitar sonreír con picardía y lanzar un beso al aire mirando fijamente a la chica del espejo. Lentamente partió hacía su habitación, se fue quitando la ropa sigilosamente mientras subía las escaleras. Abrió la puerta muy despacio para no despertar a su marido. Fue entrando lentamente, primero la cabeza, luego el resto de su desnudo cuerpo. Ante sí, descubrió una enorme cama desecha y vacía. Andrés ya no estaba, posiblemente un accidente de caballo estuviera en esos momentos acabando con su vida. Eva no podía creer lo que estaba viendo, después de haber tenido otra oportunidad había llegado tarde y lo que es aún más trágico, tendría que volver a repetir los acontecimientos del pasado. Por un momento en su interior maldijo a Emilio una y mil veces por haberla llevado de nuevo al infierno. Sin fuerzas, se dejó caer en el suelo totalmente abatida. Por mucho que quiso desahogarse no pudo soltar una lágrima.


Vicente Ortiz Guardado.
Extraído de "el toro del futuro".

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