miércoles, 23 de mayo de 2018

El pugio.

Ahora que mi aliento se agota y que pronto mis ojos se cerrarán para siempre, reconozco que no mereció la pena. He malvivido en Hispania desde que me exilié y nada de lo que se me prometió se ha cumplido. Sé que lo merezco, hice algo terrible y por eso ya no tengo nombre, ni patria, ni pasado. Ahora mis huesos y pellejos yacen en la oscuridad de la más humilde de las villas hasta que me llegue la hora. Fui un ingenuo enamorado de la más cruel y hermosa criatura que haya parido la República. Me sedujo y acepté a acabar con el enemigo de su padre sin saber quién era y que todo era un sueño; pues ni siquiera era su padre, pero creo que soy tan estúpido, que, aunque volviera a nacer mil veces, volvería a caer en su trampa a cambio de volver a sentir su cuerpo desnudo entregado a mí. Aunque hace mucho tiempo de aquello, no puedo reunirme con Plutón sin confesar el secreto que destrozó mis días de juventud y me hizo abandonar mi amada Roma para siempre.

en breve colgaré el relato completo.

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